ABREN UN CURSO DE INGLES PARA SORDOS Y OTRO DE LENGUA DE
SEÑAS
El Centro Universitario de Idiomas abrirá a partir de la
semana próxima el primer curso de inglés para sordos. Está dirigido a adultos.
Ya se completaron dos grupos y apuntan a un tercero. También iniciarán un curso
de lengua argentina de señas.
“Lo único que no puede hacer un sordo es escuchar”, señala
Pablo Pomeranec, responsable de las clases de inglés que a partir de la próxima
semana podrán tomar las personas sordas de manera gratuita en el Centro
Universitario de Idiomas (CUI). El curso, que está planteado para adultos
“apunta a estimular el aprendizaje de un idioma extranjero, al tiempo que se
aprenden nociones de gramática del español”. Además se dictará un curso inicial
de Lengua de Señas Argentina de 8 clases a cargo de una lingüista e intérprete.
Pablo tiene 45 años. No puede escuchar pero está oralizado,
maneja la lengua de señas y es un profesional bilingüe. “Somos sordos, no
sordomudos”, aclara para corregir lo que en el habla cotidiana suele usarse
como un término intercambiable. Por eso le gusta recordar que la discapacidad
auditiva consiste sólo en no poder oír. “Los sordos podemos hablar, podemos
comunicarnos con señas y escribiendo. Si bien puede significar una dificultad
en el aprendizaje, con el estímulo adecuado no resulta un impedimento para la
persona”, señala Pomeranec.
En 1991, Pablo descubrió que tenía una tía, también sorda,
profesora de la Universidad de Gallaudet en Washington, Estados Unidos. Viajó a
conocerla y se quedó a estudiar el idioma, primero, y Administración de
Empresas y Finanzas, después. Cuando volvió a la Argentina se puso a trabajar
en la empresa familiar, aunque pronto quiso irse porque su padre lo “protegía
mucho”. Buscó trabajo como profesor de inglés para sordos y se dio cuenta de
que no había centros que lo estuvieran ofreciendo en Buenos Aires. Hasta que
llegó al CUI y lo propuso. “Mi idea es enseñarles inglés y que al mismo tiempo
incorporen reglas básicas de la gramática en español que son necesarias para
tener un trabajo y hasta para hacerse entender con un mensaje de texto. Me
gustaría poder abrirles la cabeza”, concluye Pablo, que a partir de este mes
estará a cargo del curso de inglés para sordos del centro que depende de la
UBA, que será grupal y totalmente gratuito.
Además, el CUI incluirá en su currícula la Lengua de Señas
Argentina, que dictará la lingüista e intérprete de Lengua de Señas Romina Aza
a partir de la semana que viene. “Suele pensarse que la lengua de señas es
universal, pero cada idioma tiene la suya y a su interior también hay variantes.
Un cordobés se puede llegar a pelear con un tucumano por cómo se hacen las
señas de un mismo término”, explica Aza, que reconoce que cada año hay más
demanda por formarse como intérprete de esta lengua. El curso de LSA consta de
ocho clases de tres horas y permite incorporar un nivel inicial para hacerse
entender con señas.
Según el último censo (2010), en el país más del 12 por
ciento de la población tiene una discapacidad y el 8,3 por ciento de ellos
tiene alguna discapacidad auditiva, lo que representa más de 947.000 personas.
“Hace mucho queríamos ofrecer cursos de idiomas para sordos
y lengua de señas, y según la respuesta que tengamos los iremos estructurando
en niveles y sumando otras propuestas similares”, señala Roberto Villarruel,
director general del CUI. La respuesta, al momento, fue más que favorable. El
curso de inglés para sordos, que comenzó con la idea de abrirse para un grupo,
ya completó dos y planean sumar un tercero. En cuanto al curso de lengua de
señas, Villarruel destaca que el centro recibió una gran cantidad de consultas,
en especial de profesionales de la salud y la educación, aunque también de
personas que trabajan en atención al público y quieren sumar ese conocimiento.
Para el director del CUI, “hay un clima muy propicio para abrir este tipo de
cursos teniendo en cuenta que en los últimos años, los debates en torno a la
accesibilidad y la comunicación pusieron en escena que hay necesidades que
deben ser atendidas con urgencia”.
Informe: Paz Azcárate.
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