Los
expertos alertaron sobre la importancia de un diagnóstico precoz para ampliar
las posibilidades de corregir el trastorno e impedir que derive en otras
problemáticas, y destacaron que, si bien suelen transcurrir de manera
silenciosa en su inicio, con el transcurrir de los años se transforman en
obstáculos para el desarrollo del niño. Por lo general, los primeros problemas
de aprendizaje se observan a partir del primer año de escolaridad y se
extienden a otros aspectos de la vida social de los chicos.
Los
trastornos del lenguaje pueden presentarse en dos áreas: la expresiva y la
comprensiva. "El lenguaje abarca no sólo lo que se puede decir, sino
también lo que se puede llegar a comprender", explicó Sandra Tognola, jefa
de la Unidad de Diagnóstico y Tratamiento de Fonoaudiología del Hospital
"Mi Pueblo", en diálogo con Tiempo Argentino.
Entre
los problemas más comunes, se encuentran el retraso simple o hablante tardío,
que se produce "cuando el niño muestra un lenguaje que se va desarrollando
por cauces normales, pero más lento, y a medida que crece se empareja con sus
pares. Comúnmente entre los 4 y 5 años se equiparan con el resto de los
niños." Por otra parte, el trastorno específico del lenguaje (TEL), que es
una limitación "significativa" en la capacidad del lenguaje y los
trastornos de la articulación y del habla y se presentan con diferentes
dificultades fonológicas, por ejemplo, el niño puede no tener conciencia de los
sonidos, en el nivel léxico, puede no contar con suficiente vocabulario para su
edad. El nivel morfosintáctico muestra problemas con la estructura el lenguaje
y el semántico la incapacidad de comprender.
En
el grupo de los TEL, se encuentra la denominada disglosia, que es un problema
en la articulación de los fonemas, como consecuencia de alguna malformación en
los órganos del habla, como labios, lengua y paladar. Otra de las patologías
que se encuentra dentro de esa clasificación es la dispraxia verbal que, a
diferencia de la anterior, tiene origen neurológico. Lo que se produce en esos casos
es una interrupción de los mensajes transmitidos por el cerebro y ciertos
músculos que hacen posible que se emita el sonido.
También
existen otras patologías como las hipoacusias de conductiviad de grado leve,
los problemas ocasionados cuando los niños respiran por la boca (falta de
tonicidad en la lengua) y aquellos producidos por la mala deglución y las
alteraciones en las estructuras de los maxilares, dientes y paladar.
La
especialista del Hospital "Mi Pueblo" explicó que "la
prevalencia de los trastornos del lenguaje en la población infantil es del 7 al
10%" y que su evolución, sin el diagnóstico y el tratamiento adecuados,
puede derivar además, "en problemas psiquiátricos en la adolescencia,
aislamiento e introspección con respecto a los pares".
"Un
trastorno del lenguaje no sólo complica las posibilidad de adquirir
conocimientos sino que compromete, además, la comunicación, el desarrollo de
habilidades sociales y el juego", advirtió el ministro de Salud
provincial, Alejandro Collia, y recomendó hacer una consulta temprana ante las
primeras evidencias.
CUÁNDO
CONSULTAR
La mayoría de los niños comienza a emitir palabras al año de vida.
Según Tognola, "a los 18 meses comienzan a decir frases yuxtapuestas"
(dos palabras juntas pero sin nexos conectores). "El niño comienza a tener
un vocabulario de aproximadamente 50 palabras. En el caso de que a partir de
los 18 meses el lenguaje no presente un desarrollo continuo, los padres deben
hacer una consulta. En el caso de que sospechen que el niño no escucha, la
consulta no debe esperar", explicó la experta.
Por
otra parte, el neurólogo Claudio Waisburg, jefe de Neurología Infantil del
Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) señaló que "la región del
cerebro vinculada al lenguaje necesita oír para poder generar el habla".
En otras palabras, si no escucha, no habla. De ahí la importancia de que
"los padres respeten sus dudas". "Si creen que el niño no
responde a sus palabras, tienen que consultar de inmediato, y así tratar lo que
puede ser una hipoacusia, un trastorno del lenguaje o uno del espectro
autista", aconsejó Waisburg.
Para
el especialista, en muchos casos es el pediatra el que puede ser el culpable de
retardar la cadena diagnóstica, por lo que es fundamental que los profesionales
también estén alertas a los trastornos del lenguaje.
"Si
el niño no come, no duerme o no hace cada, la preocupación de los padres es
inmediata, pero no sucede lo mismo cuando el niño no habla. Tiende a pensarse
que es común. Lo cierto es que si el problema persiste en el tiempo, no lo
es", destacó Waisburg y agrego que "los padres tienden a naturalizar
algunos trastornos del lenguaje con frases del estilo 'ya hablará', 'es normal,
el padre habló tarde'. Lo cierto es que ante la duda, nunca está de más la
consulta, y cuanto antes se diagnostique, menos probabilidades tendrá de
convertirse en un gran problema."
Fuente: http://tiempoargentino.com/nota/138872


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