Eliana Ortíz, colega que se encuentra en Neuquén, me acercó esta información de un diario de Río Negro, y ahora la comparto con ustedes. Para seguir reflexionando acerca de la Inclusión...
18:43 30/07/2013
Crecer en la diversidad refuerza el aprendizaje en valores
afirman. En Argentina, 9 de cada 10 chicos con algún tipo de discapacidad no tiene
acceso a la educación primaria en escuelas comunes.
Especialistas y padres coincidieron en decir en que cuando
se respeta el derecho de los chicos con Síndrome de Down a asistir a escuelas
comunes el beneficio es para todo el sistema educativo, ya que la experiencia
de inclusión contribuye a reforzar el aprendizaje en valores.
"A veces pareciera que nada más vamos a la escuela a
instruirnos, a saber cuánto es dos más dos, dónde quedan determinados países,
dejando de lado el aprendizaje de valores que tienen que ver con crecer en la
diversidad", aseguró Pedro Crespi, director ejecutivo de Asdra, la
Asociación de Síndrome de Down de la República Argentina, que organizó las jornadas
"Inclusión de alumnos con síndrome de Down en las escuelas comunes: claves
para su éxito".
Crespi puso como ejemplo que "si un chico que tiene la
posibilidad de aprender con otro que tiene discapacidad intelectual un día se
convierte en médico, va a estar mejor preparado para dar un diagnóstico difícil
y lo va a dar desde las potencialidades y no desde las limitaciones".
Crespi tuvo a su cargo las palabras de apertura de las
jornadas que se están realizado en el Consejo Profesional de Ciencias
Económicas y están dirigidas a docentes y directivos de escuelas comunes,
estudiantes, padres y profesionales de apoyo para la inclusión escolar.
En Argentina, 9 de cada 10 chicos con algún tipo de
discapacidad no tiene acceso a la educación primaria en escuelas comunes, a
pesar de que el país ratificó la Convención sobre los Derechos de las Personas
con Discapacidad que consagra este derecho y que la nueva Ley Nacional de
Educación recoge la perspectiva de una educación inclusiva.
Es que lo que la ley no puede operar por sí sola es el
cambio cultural necesario, que permita dejar de lado la cadena de estereotipos
y prejuicios que en muchas ocasiones impiden que una persona con Síndrome de
Down pueda cursar la primaria en una escuela común.
"Generalmente hay una tasa decreciente: hay inclusión
en el jardín de infantes, disminuye un poco en la primaria y disminuye
abruptamente en la secundaria", afirmó Gabriela Santuchone, abogada de la
Red Amparar.
"Y se da por norma que si algún chico que tiene la
terminalidad de la primaria pero no puede acceder a alguno de los contenidos
curriculares de la secundaria, no puede ir a la secundaria. De esa manera, se
está poniendo la currícula por encima de los chicos", agregó.
Entre los causas de esta situación, la especialista mencionó
el preconcepto de `la falta de capacitación docente`, la resistencia sindical y
el desconocimiento de los propios padres que en ocasiones impiden que inscriban
a sus hijos en escuelas comunes.
"Una vez que logran ingresar, que se abren las puertas
de la escuela, ellos son su mejor publicidad y logran permanecer"
demostrando que sí pueden, afirmó Emilio Ruiz, psicólogo de la Fundación
Síndrome de Down de Cantabria, uno de los expositores invitados.
Entre los estereotipos a desterrar, el especialista mencionó
prejuicios negativos -como que las personas con síndrome de Down no pueden
aprender a leer, que cuanto más marcados son sus rasgos más profunda es su
discapacidad o que ésta `contagia`- y prejuicios "positivos", como
aquellos que indican que son niños eternos o angelitos y que también los
perjudican porque les impiden desarrollarse plenamente.
Lo más peligroso de estos prejuicios y estereotipos es que
están muy arraigados, son muy difíciles de eliminar y -fundamentalmente- fundan
decisiones.
"Hasta hace poco tiempo, esas actitudes, emociones y
creencias llevaban a que no se los eduque -`porque total no van a aprender`-,
no se los curara -`porque total se van a morir`-, no se les ofreciera un puesto
de trabajo-`porque no están capacitados`-", explicó.
El psicólogo español consideró que "la etiqueta que le
ponemos al Síndrome de Down es fruto de la pereza intelectual. Una persona
puede superar una discapacidad, lo que difícilmente pueda superar es una
etiqueta mental".
Para Ruiz, la única forma de desterrar estos prejuicios y
estereotipos acerca de las personas con Síndrome de Down es entablando una
relación cercana con ellos, participando en las mismas actividades, e
informándose. Y la escuela es un ámbito privilegiado para comenzar a hacerlo.
"Una escuela inclusiva crea sociedades
inclusivas", redondeó Javier Speroni, de la comisión directiva de Asdra.
(Télam)
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